Aterrizaje forzoso (25-11-2015)

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Mi familia y yo nos vinimos muy ilusionados hace tres años. Aunque mi hija de veinte años no quiso regresar con nosotros. Pero claro, no la podíamos obligar. Todo el mundo decía que aquí estaba todo mejor pero fue duro estrellarnos con la realidad. Mi esposo y yo estuvimos buscando trabajo casi un año. Él encontró algo gracias a Dios, aunque no gana mucho. Nos gastamos los ahorros y se nos acabaron las ayudas en España por esperar a ver si la cosa mejoraba, pero nada. Aquí queríamos hacer un préstamo para montar algún negocito pero nos lo negaron en todas partes. Si no es por nuestra gente de aquí… no sé qué hubiéramos hecho.

Es el resumen de la historia de retorno de Amalia López y su familia quienes regresaron a Medellín en el 2012. Y es el drama por el que han pasado o pasan muchos de los retornados.

¿Con qué dificultades se encuentran los que regresan?

maletas

-Falta de oportunidades de empleo. A pesar de la experiencia adquirida en el exterior, se encuentran con barreras como la edad o la pérdida de su red de contactos. Y si el proceso de búsqueda de trabajo se hace largo, puede generar frustración y bajar la autoestima.

-Acceso nulo a los créditos. Los que llevan mucho tiempo por fuera de Colombia y quieren emprender su negocio, no pueden contar con los bancos o cajas pues han perdido el historial crediticio en su propio país. Las entidades financieras les niegan los préstamos por considerarlos de «alto riesgo».

-Adaptación lenta de los menores y jóvenes (incluso de los adultos) a su nuevo entorno. Los miembros de la familia sufren un desarraigo de su medio habitual, lo que puede generar conflictos sicológicos en algunos, sobre todo en los más jóvenes.

-Pérdida de calidad de vida. En Colombia el sistema de salud, de educación, de transporte público, entre otros, funciona a media máquina y a costos muy elevados, en comparación con países como España. La sensación de inseguridad por los altos índices de delincuencia también es una barrera para la adaptación. Los que regresan sienten que retroceden en bienestar, al que ya se habían acostumbrado en el otro país.

-Ser una carga para sus familias. Los que regresan con dificultades económicas recurren a sus allegados que los apoyan mientras se reacomodan. Muchos pasaron de aportar a la economía familiar a ser una carga para ella.

A estas dificultades se suma la falta de ayuda del estado colombiano y su ineficacia en la aplicación de la ley del retorno que tiene como objeto:

Brindar un acompañamiento integral a aquellos colombianos que voluntariamente desean retornar al país.

Palabras que se quedaron en el papel. Por ahora, los retornados cuentan con ellos mismos y su círculo cercano para salir adelante. No hay que olvidar el valor de la trayectoria del migrante. Como dice Samir Puerta, experto en migraciones de la OIM:

Quienes han vivido fuera llegan con dos competencias muy valiosas: ciudadanas, porque han residido en urbes desarrolladas, con valores culturales y de convivencia altos; y laborales, por la experiencia acumulada.

Ojalá que el gobierno colombiano también valorara esto.

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